
Este artículo examina críticamente el «materialismo político» de Santiago Armesilla, el cual propone fusionar el materialismo histórico marxista con el materialismo filosófico de Gustavo Bueno (Filomat) sin el materialismo dialéctico (Diamat). Se sostiene que esta fusión es imposible en sus fundamentos debido a tres ejes estructurales: el monismo del Diamat frente al pluralismo del Filomat; el origen material de lo abstracto frente a la acronicidad de la categoría M3; y la objetividad dialéctica frente al criterio de operatoriedad buenista. Adicionalmente, el análisis demuestra una distorsión sistemática de fuentes clásicas, ilustrada en la alteración de la definición de nación de Stalin y la reinterpretación de Engels. Finalmente, se concluye que el proyecto de Armesilla no actualiza el marxismo-leninismo, sino que lo reemplaza por los presupuestos del Filomat, lo que constituye un ejercicio de revisionismo estructuralmente análogo al de Bernstein.
