
Este artículo analiza cómo la inteligencia artificial ha dejado de ser una simple herramienta técnica para convertirse en un mediador activo que condiciona nuestra forma de informarnos y relacionarnos. El estudio destaca que, al jerarquizar discursos, personalizar contenidos y automatizar el periodismo, los algoritmos actúan como "actores cognitivos" que conllevan riesgos éticos de desinformación y pérdida de autonomía crítica. Ante este panorama, la investigación concluye que la alfabetización mediática tradicional ya no es suficiente, siendo urgente transitar hacia una "alfabetización algorítmica" impulsada por la educomunicación; de este modo, se busca formar ciudadanos capaces de comprender la lógica de las máquinas, combatir sus sesgos y preservar el pensamiento crítico y la agencia humana en un entorno digital cada vez más automatizado.
