
La obra busca consolidar un espacio académico para difundir hallazgos de investigaciones doctorales recientes, fortalecer la cultura del reporte científico y demostrar que es posible hacer investigación rigurosa en condiciones institucionales adecuadas. Los trabajos abordan temáticas multidisciplinarias vinculadas a la educación, la cultura, la sociología, la comunicación, la administración pública y la ciencia política. Entre los temas tratados se encuentran el impacto de las redes sociales y los selfies en los jóvenes, la adopción de menores en la sociedad de consumo, la construcción del imaginario femenino a través del cuerpo, la violencia de género en el ámbito académico, la autorreflexividad de los investigadores del Sistema Nacional de Investigadores, el proceso de desmovilización de excombatientes en Colombia, una propuesta de gobierno abierto para órganos de transparencia en México, los patrones socioculturales en estudiantes de sociología y antropología, la identidad étnica de mujeres otomíes con educación superior, y los aspectos metodológicos del clientelismo electoral. El libro subraya que la investigación social debe ser sistemática, empírica y crítica, y que su propósito fundamental es generar conocimiento nuevo para abordar problemas sociales complejos.
