
En las últimas dos décadas, el calentamiento global y el cambio climático se han incrementado en gran parte por causas antropogénicas; estos cambios han reflejado alteraciones climatológicas significantes, que desencadenan desastres como: sequías, inundaciones, sismos y huracanes, entre otros. En algunos lugares, sobre todo en la costa, en donde no se presentaban huracanes de gran magnitud, actualmente alcanzan la categoría cinco, como ha sido el caso del Municipio de Acapulco, Guerrero en México. En octubre del 2023, el Huracán Otis llegó al Puerto de Acapulco causando un gran desastre que cobró vidas humanas, sin embargo, después del desastre, lo importante es analizar cómo la población es resiliente a los servicios básicos (por ejemplo al agua), ya que después de casi tres meses, el servicio de agua potable no se restableció en todo el municipio. En este capítulo de abordan las consecuencias más relevantes que trae consigo el huracán en relación al servicio de agua, para analizar los puntos que no debieron fallar, así como, cuáles han sido las estrategias que ha implementado la población de colonias vulnerables para ser resilientes a la falta de los servicios de luz, drenaje y, sobre todo, al de agua potable. En el caso del servicio de agua, ¿cómo se podría prevenir una escasez del líquido si volviera a ocurrir otro desastre?, es decir, ¿cuáles serían las propuestas estructurales que se deben tomar en cuenta para futuros desastres?
